La identidad de un lugar en el mundo a través de la
materialidad, de texturas, de la arquitectura hacen que ese sitio sea único y
reconocible en cualquier lugar con solo imágenes.
Así es La Boca, un barrio lleno de colores y con múltiples materialidades como la madera y la chapa. Atrás de ésta fachada se encuentra el caos, la contaminación tanto del rio con su aroma putrefacto como la contaminación auditiva. Hay una hibridez de música del género tanto como los sonidos de colectivos y camiones que pasan por la Vuelta de Rocha.
Hay una contradicción; por un lado, lo urbano, lo precario y abandonado, un puente con estructura metálica tal vez comparado con la Torre Eiffel de Paris pero visualmente frio y penoso, tal vez tenga que ver con la realidad del barrio o de la Argentina, un objeto transformado en un icono abandonado y sin que cumpla una simple función.
A cuadras vemos otra realidad, la de Caminito, allí todo se aprovecha, colores, texturas, filetes, espacios culturales, gastronómicos y locales de recuerdos. Todo preparado para el turista, inclusive aquellos conventillos son utilizados como pequeños shoppings de gifts (recuerditos de Gardel, de Boca Jrs, de Mafalda, etc.). Allí hay más seguridad que a 2 cuadras a la redonda, como si viviera en otra realidad.
En mi recorrido, veo una multiplicidad de objetos reunidos, con una riqueza en la materialidad de las cosas. A partir de aquí puedo imaginarme mi Atlas Mnemosyne y poder trabajar con todas esas estructuras como un gran montaje. ¿Pero cualquier imagen sirve para este dispositivo? ¿Es lo mismo tomar una foto que hacer fotografía? ¿Da lo mismo cualquier encuadre?
Parafraseando lo que dice Benjamin: “El fotógrafo es responsable de la leyenda al pie de sus fotografías y por lo tanto ha de ser también escritor, ha de ser capaz de componer unas palabras que no dejen a su fotografía aislada en el ámbito de lo visual. Pero también enuncia la tesis reciproca: los escritores habremos dado un gran paso cuando seamos capaces de dominar los materiales de la imagen”.
Necesito imágenes que represente al barrio, “Kant es capaz de hablar del Vaticano sin haber estado allí nunca”. Es el mismo ejemplo que realizó el estudio Spin el cual se encargo del branding del Espacio Proa. La investigación y estudio se hizo a distancia desde Londres, concluyendo con la visita del director del estudio Tony Brook a Buenos Aires para definir los últimos detalles.
Al visitar Proa, observo que la entrada es de vidrio pero su estructura es de chapa como el de las casa del barrio. Esa fachada que invita a entrar y quiere tener un diálogo entre el público y el espacio de arte. Como dice Didi-Huberman es un espacio para el pensamiento, veo la muestra de “Aire de Lyon”. Es un centro que dispone de distintos medios técnicos, el cuál podemos experimentar e interactuar con la obra.
¿Que significara esta lana en el piso? Es una textura como las que vi afuera, una más. Esta puedo modificarla mientras transito por ella.
La misma textura de tipografía de la obra de Campos, observándola por dentro y por fuera de la esfera.
Al subir a la terraza, los sonidos se mezclan y golpean en las paredes como haciéndose notar, los ruidos de los camiones y colectivos suben, no dejan oír y se mezclan con el aroma del río dejando en mí todas esas imágenes audiovisuales y olfativas que le da identidad a este hermoso lugar.
Así es La Boca, un barrio lleno de colores y con múltiples materialidades como la madera y la chapa. Atrás de ésta fachada se encuentra el caos, la contaminación tanto del rio con su aroma putrefacto como la contaminación auditiva. Hay una hibridez de música del género tanto como los sonidos de colectivos y camiones que pasan por la Vuelta de Rocha.
Hay una contradicción; por un lado, lo urbano, lo precario y abandonado, un puente con estructura metálica tal vez comparado con la Torre Eiffel de Paris pero visualmente frio y penoso, tal vez tenga que ver con la realidad del barrio o de la Argentina, un objeto transformado en un icono abandonado y sin que cumpla una simple función.
A cuadras vemos otra realidad, la de Caminito, allí todo se aprovecha, colores, texturas, filetes, espacios culturales, gastronómicos y locales de recuerdos. Todo preparado para el turista, inclusive aquellos conventillos son utilizados como pequeños shoppings de gifts (recuerditos de Gardel, de Boca Jrs, de Mafalda, etc.). Allí hay más seguridad que a 2 cuadras a la redonda, como si viviera en otra realidad.
En mi recorrido, veo una multiplicidad de objetos reunidos, con una riqueza en la materialidad de las cosas. A partir de aquí puedo imaginarme mi Atlas Mnemosyne y poder trabajar con todas esas estructuras como un gran montaje. ¿Pero cualquier imagen sirve para este dispositivo? ¿Es lo mismo tomar una foto que hacer fotografía? ¿Da lo mismo cualquier encuadre?
Parafraseando lo que dice Benjamin: “El fotógrafo es responsable de la leyenda al pie de sus fotografías y por lo tanto ha de ser también escritor, ha de ser capaz de componer unas palabras que no dejen a su fotografía aislada en el ámbito de lo visual. Pero también enuncia la tesis reciproca: los escritores habremos dado un gran paso cuando seamos capaces de dominar los materiales de la imagen”.
Necesito imágenes que represente al barrio, “Kant es capaz de hablar del Vaticano sin haber estado allí nunca”. Es el mismo ejemplo que realizó el estudio Spin el cual se encargo del branding del Espacio Proa. La investigación y estudio se hizo a distancia desde Londres, concluyendo con la visita del director del estudio Tony Brook a Buenos Aires para definir los últimos detalles.
Al visitar Proa, observo que la entrada es de vidrio pero su estructura es de chapa como el de las casa del barrio. Esa fachada que invita a entrar y quiere tener un diálogo entre el público y el espacio de arte. Como dice Didi-Huberman es un espacio para el pensamiento, veo la muestra de “Aire de Lyon”. Es un centro que dispone de distintos medios técnicos, el cuál podemos experimentar e interactuar con la obra.
¿Que significara esta lana en el piso? Es una textura como las que vi afuera, una más. Esta puedo modificarla mientras transito por ella.
La misma textura de tipografía de la obra de Campos, observándola por dentro y por fuera de la esfera.
Al subir a la terraza, los sonidos se mezclan y golpean en las paredes como haciéndose notar, los ruidos de los camiones y colectivos suben, no dejan oír y se mezclan con el aroma del río dejando en mí todas esas imágenes audiovisuales y olfativas que le da identidad a este hermoso lugar.

