El artista pareciera invitar a los espectadores a
reflexionar acerca del status del arte utilizando como materia expresiva tres
objetos culturales: escultura, monitor y cámara.
Museo de Bellas Artes, edificio imponente, con muestras de
pinturas que en general son permanentes, de grandes nombres y obras
universales.
La exposición “Claridad” nos muestra desde el principio un
diseño de marca pregnante en su primer obra (Roldano), utiliza tipografías que
tiene una ideología marcada. Tipografías que me invitan a entrar y ver esa exposición,
su suelo esta intervenido tipográficamente el cual me permite avanzar y además enuncian
siempre algo.
Hay distintas propuestas escénicas como audiovisuales
proyectadas en la pared, otras difundidas por dispositivos de TV, obras sobre
vitrinas con luces blancas que remarcan su atención, libros como objeto expuestos
como obras de arte. Tal vez esto es lo más cerca que vi desde la obra de Restrepo,
su diversidad expuesta.
Claridad, nos muestra ese relato fuerte de Buenos Aires como
territorio, el arrabal, el tango y el lunfardo, sus clases sociales, las
distintas ideologías y vanguardias. Ese discurso revolucionario que empapa el
espacio de arte, revistas que hacen un rechazo al arte burgués, la lucha
obrera, el alto arte contra el bajo arte. La crisis entre escritores, ideas
y vanguardias. Es rara ver esta obra en
este museo, ya que generalmente trasciende el arte pictórico, pero parece más
que interesante lo abundante que trabaja la muestra en archivos y documentación.
Hay un dentro y un afuera, una sala vacía que da salida al
exterior a tanta documentación, ese contraste es notorio; una gran ventana con
luz natural me muestra todo lo que sucede afuera, aunque todavía este adentro y
comparta todo este flujo de información.
Al salir vemos como en el paisaje urbano empieza a suceder
cosas alrededor del museo, “todo para la vista, nada para el oído” dice Baudelaire.
No estoy de acuerdo con esta frase. Salimos de una gran caja -libre de ruidos-
(museo) para ingresar en la gran ciudad. El sonido es un parte importante. Nuevas
construcciones, carteles que tapan la visión de lo que esta mas allá. Siento
esa crisis, la que indica Baudelaire al ver como esa transformación urbanística
modifica mi deambular.
Hay muchos edificios y parques que conviven con el Museo de
Bellas Artes, pero no me es fácil acceder a sectores que relaciones con el
museo. Mi camino era el Centro Cultural Recoleta, para llegar hasta allá tuve
que atravesar un Centro Comercial (Buenos Aires Design) en el cual uno se topa
con la masa consumista, no es mi intención quedarme allí, se me hace
inevitable. Uno pierde esa aureola y choca contra toda esa multitud.
Llego al Centro Cultural Recoleta, allí hay varias muestras
donde hay una prioridad en la fotografía y en lo audiovisual. En las terrazas
hay imágenes callejeras de gran riqueza visual. Quiero observar desde esta
terraza como se ve el Museo de Bellas Artes, no puedo, soy negado por copas de
arboles mal mantenidas y por carteles publicitarios en lugares que no deberían estar.
Me quedo con la afirmación de Marshall Berman, “la ciudad moderna destruye los límites
de separación entre lo público y privado”.

V+. Buen trabajo.
ResponderEliminarCreo, sin embargo, que todavía es necesario superar lo descriptivo, es decir qué veo en la muestra y en la ciudad. Habría que buscar la forma de que ese acto de ver se convierta en un acto de pensamiento y reflexión. Y en ese sentido, creo que la imagen-collage que lograste es interesante para poner en relación (por ejemplo)con el arte pop, particularmente la obra de Warhol, Rauschenberg, Lichtenstein. En esa relación dntre foto-pintura-diseño es donde creo que el trabajo cobra otro espesor.
Sebastián.